
Cansado de dormir bajo tierra, en un frío mundo que es capaz de congelarte hasta que llegas a un punto donde te quiebras y las personas solo quieren jugar con los pedazos de tu ser, con eso que antes eras y ellos lograron destruir.
Este tiempo me ha demostrado lo grande de las cosas pequeñas, lo lindo de todo lo horrible, lo bueno entre tanta maldad.
El tiempo, sí, ese malvado que hace conmigo lo que quiere, cuando quiere avanza rápido, cuando no lo hace con toda la lentitud del mundo capaz de matar a cualquier que quiere que su vida pase por sus ojos, sin apreciar cada instante que esta le ofrece.
La vida me enseñó lo simple de las cosas que no entendía, cuando creí que algo me sería difícil ahí estuvo una luz constante, iluminandome por doquier, no dejando que la oscuridad se apodere de mí cuerpo desnudo por la soledad.
Un día enfrente a esa soledad, le dije ¡Basta!, ese día fue cuando pude ver el sol, saber que hay más allá de lo que yo alguna vez pensé, que lo que mis ojos observan no es el limite hay mucho más tras ello y con fuerza, dedicación y proponiendomelo lo puedo alcanzar y hasta sobrepasar.