
Mírame acá, en mi casa de papel, que el viento azota cada amanecer, ¿Por qué este viendo me susurra tu nombre? Pareces el lobo feroz, tratando de destruirme lo poco que me ha quedado, y solo me hace pensar que esto no es Caperucita Roja.
Mírame, solo mira, como caen las plumas lentamente, no te preguntes de donde vienen, sí tu las creaste, ¡sí! son las alas que me diste, con las que poco a poco empecé a volar... No me di cuenta el momento en que caí, simplemente no lo sé.
Mírame aquí, parado, soy como un maniquí, creo que sonrió, sí lo hago, pero no siento esa felicidad... Quiero pedirte un favor... Regresame mis sentimientos, solo déjame vivir, de nada me sirven estas ganas de amarte ya que lo que menos hago es tenerte para mi.
Mírame, solo mírame una última vez, vamos una última vez más, mira los restos de mi desvanecer, mira como me has destruido y has hecho que cada parte de mi se consuma.


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